Eryk Von Bicken

Un hombre perdido entre un mundo y sus sueños

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Location: Cartagena, Murcia, Spain

Tuesday, August 02, 2005

A Friedrich Wolfgang. Viena.
Insel, 20 de Enero de 18...

Mi muy querido amigo:
Debo ser breve en esta carta. Ha pasado algo horrible. No sé encontrar las palabras ni las fuerzas para poder decírtelo. Mi dama, mi bella Elise. Sabes que iba a pedir su mano, que lo tenía ya todo previsto y calculado. Sé que era esperado ese momento con sumo gusto tanto por ella como por su familia y que sómo quedaba formular el suspiro y que me dieran su alivio. Pero lo he retrasado demasiado y ahora creo, estoy condenado a no poder hacerlo. Sé que estás buscando las líneas en las que te cuento lo que ha pasado. No vas a tener que saltar más líneas. Ha caido enferma, aquejada de importantes mareos y pérdidas de conciencia. Las fiebres le suben por momentos y casi no puede abandonar la cama, casi no puede beber y casi no puede ni ver. Su padre es médico, pero parece más enfermo que ella viendo por lo que está pasando su hija y sintiendo que no puede hacer nada por curarla. Me consta que ha enviado correspondencia a varios colegas suyos de Vienna, especialistas en enfermedades nuevas. Vendrán alrededor de esta semana o la que viene, pero temo sea demasiado tarde. No sé qué hacer ni cómo ayudar. Cada noche me abandono a mi piano intentando que las notas lleguen a sus oídos y le ayuden a encontrar el camino. Paso los días en su casa, delante de su cama. Muchos me aconsejan que intente estar alejado de ella pues el desconocimiento de la enfermedad hace que resulte difícil saber si es contagiosa o no. Pero en este momento, sólo deseo caer enfermo a su lado o curarla. Me siento impotente, me siento casi muerto sabiendo que no puedo hacer nada más que cogerla de la mano, besarle la mano y llorar buscando que mis lágrimas le traigan salud. Rezo noche y día.
Un paraiso bucólico se ha convertido en Dante y su infierno. La dulce y cándida madre de mi Elise se ha convertido en un espectro. El padre casi no puede articular palabra y la casa es casi un cementerio de almas desfiguradas por la pena.
Por favor, amigo mío. Intenta hablar con alguien que pueda reconocer en los síntomas que te he contado algo que nos sirva para encontrar su sanación. No puedo hacer más que abogar a tu buena fé y a tu gracia. Eres todo lo que yo puedo hacer, amigo mío.
Eryk Von Bicken